Si existiera (o quizá exista) un récord mundial de tomar te a lo largo del día, lo debería ostentar un turco. Por méritos propios.
En Turquía, de la mañana a la noche, cualquier momento es bueno para tomar un çay (te). Y quienes lo preparan se pueden encontrar en los lugares más insospechados.
Paseando por Üsküdar, en un pequeño parque junto al Bósforo, encontré la “tetería-armario”, protegida eso sí tras los barrotes de una vivienda. Tres taburetes, una pequeña mesa de plástico y los bancos del parque eran todo el acomodo que podían necesitar los clientes.
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